La aeroponia facilita la creación de cultivos sin tierra y mejora los rendimientos de la agricultura ahorrando costes y mejorando los productos
La tierra y los cultivos como hitos de la investigación. Eso es lo que hacen los biólogos adscritos a los laboratorios existentes en la localidad de Arkaute, a escasos cinco kilómetros del centro de Vitoria. Entre probetas, ensayos y batas blancas, una infinidad de tipos nuevos de patata surgen y aguardan su turno para convertirse en patentes capaces de poblar las tierras de cultivo aupadas por su capacidad para resistir plagas, condiciones meteorológicas adversas o una cocción delicada. Entre tanto tubérculo de diseño, una investigación ha revelado que ya no es necesario usar tierra para ver germinar los vegetales. Al menos, para el cultivo de patatas de siembra.
El caso es que un grupo de investigadores ha sido capaz de producir tubérculos en el aire mediante un novedoso sistema conocido como aeroponia, pionero en España. Se trata de mantener las raíces de la planta al aire y en condiciones de total oscuridad. Los responsables de este nuevo cultivo, por ahora sólo apto para invernaderos, son a partes iguales Newco, Sociedad para la Transferencia de Tecnología en Patata y el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, Neiker-Tecnalia.
Las nuevas técnicas bioalimentarias buscan mejorar los cultivos e introducirlos en la senda de la sostenibilidad
Lógicamente, para que las patatas se desarrollen es necesario pulverizar las raíces de manera periódica con agua y nutrientes. El resto dependerá de un hecho peculiar: los tubérculos se desarrollan al aire. Tal circunstancia facilita que las raíces se aireen, que eviten los patógenos habituales y, por ende, que aumenten la productividad. Este repunte abarata el precio al reducirse el agua necesaria para el crecimiento de la planta y los fertilizantes. Es un hecho que las nuevas prácticas de este laboratorio ubicado en Álava (una de las provincias de España) han logrado incrementar la productividad. No en vano, los ensayos muestran que se pueden obtener 20 tubérculos por planta en lugar de los 3 ó 4 de los métodos tradicionales.
Buenos resultados
Tal y como aseguran desde Neiker, otra de las ventajas de este cultivo de diseño es que se puede controlar el desarrollo del tubérculo desde el primer instante. De esa manera se puede recoger la cosecha en su momento de crecimiento óptimo y, con ello, homogeneizar la producción, algo imposible de hacer con los métodos tradicionales al encontrarse los tubérculos bajo tierra. Los ensayos realizados hasta la fecha parecen del todo satisfactorios. De hecho, se ha logrado recoger patatas en menos tiempo, con un tamaño adecuado ajustado a las exigencias y con un ahorro considerable.
Sostenibilidad
Sea como fuere, lo cierto es que este proyecto apunta posibilidades infinitas. Sus creadores esperan poder implantar el sistema a escalas diferentes a las de laboratorio para ganar en productividad y sostenibilidad. En principio, la iniciativa aeropónica es pionera en el Estado español, aunque en otras latitudes con posibilidades escasas de agua se está empezando a desarrollar con suficiencia.

